Posteado por: Οὐτίς | 10 Julio, 2009

Llegó el momento

graduacion2009

Cinco años que se han pasado volando para los seis que estamos ahí: Míriam, Ana, Fabio, Marisa, Carmen y Esther. Ya licenciados… bueno, vale, unos en junio y otros en septiembre, pero ¡quién nos iba a decir que tan pronto!

Serán unos años muy difíciles de olvidar:

• el primer día de clase, allá por octubre de 2004, los nervios de estar en un sitio con gente que no conocíamos, por la tarde, en el cuarto piso, sin ver al resto de compañeros de carrera (menos Alicia y Mariano, que se pasaban de vez en cuando) con Sergio, Laura y Ana, que nos dejaron a mitad de camino, los nervios en las clases de Tere (pero solo al principio), Jose Ignacio que nos dormía al entrar en clase (dar latín a las cuatro de la tarde en voz muy baja equivale a que tus alumnos no te presten atención), aquel cuento que nos contó Mariaje xD, las clases de lengua con Mariángeles, lo del goffre con Alberto –irrepetible, “los llamados pitagóricos, tras alimentarse de las matemáticas…” y alguna más con Henar, la primera cena de carrera (Fidel no consiguió que los de primero cantáramos)

• segundo fue todo lo contrario, bien prontito, a las ocho de la mañana a que Signes nos despertara y Jose Antonio nos… hiciera reflexionar, las clases de lingüística del decano y “el Chosqui”, con los córners de la sección clásica y la sección francesa (y las demás secciones, la inglesa, el germano infiltrado, la sección danesa y la polaca…), griego con Jorge y Menipo y latín con Estrella y la almohada, las primeras optativas, la excursión a Carranque y el Tracio, la champanada de segundo…

• en tercero nos mandaron al exilio, encima al aula fría. Imposible olvidar que Egeria no tenía cámara de fotos y por eso se repetía, y al pesado este de historia… fue el último año de Rafa con nosotros en latín, y de Tito Livio y Horacio, sudamos tinta con Maricruz y los griegos, flipamos en teoría de la literatura (realmente eso valía para algo), fuimos todos a clase con Patricia (su primer año), empezaron a salpicarnos las movidas del departamento y de las áreas, y, sin darnos cuenta, ya íbamos a empezar cuarto…

• volvimos a nuestro territorio, pero cada uno por su camino. Unos dijeron adiós para siempre a los griegos, otros se volverían a cruzar después con los romanos y otros siguieron por el medio. Muy pocas veces conseguimos que Maricruz se levantara de la silla, y , cuando lo hacía, escribía detrás de la tele y no lo veíamos xD, la guerra de pizarras sucias fue evidente, Monteil nos mandó leer las teorías manuscritas de una tal Avelina (¿o era al revés?), nos reímos con Aristófanes y desempatamos en julio, pero con Plauto no, aunque nos libramos del hueso más duro de cuarto, aprendimos lo que era una laringal y que las serpientes indoeuropeas vienen todas del mismo sitio aunque por sus razas no lo parezcan, las clases de historia (del profesor) y civilización (general) y seguimos optando por diferentes sendas, pero ya amenazados por la sombra del bicho más malvado del mundo universitario (bolonia…). Por supuesto, tampoco olvidaremos que hicimos más exámenes ese curso que en toda la carrera junta, y lo bien que nos lo pasamos en Mérida (viaje a petición de los alumnos de cuarto de latín, aunque la S.E.E.C.ta de Valladolid se llevara los laureles)

• y llegó quinto ¡¡aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!! ya estábamos en quinto. Fue duro, pero ya pasó (bueno, siempre habrá algo en septiembre) El monstruo bolonia seguía creciendo y creciendo, y empezó a j*dernos con un máster-cap que hay que pagar con la máster-card oro, porque la economía de estudiante no da. Empezó con jaleos y acabó con jaleos. Lingüísticas de lo más extrañas, polos opuestos en las literaturas, textos complejos y sin el mejor amigo del estudiante (el diccionario), pero con el ejemplo de un Catón vivo, apuntes, apuntes y montañas de apuntes. Pero esto no fue lo que nos hizo daño. Nos tocó llorar dos veces, no fue justo.

Y, al final, recordando todo esto, llegamos a la meta, aunque no hubo palma de olivo, sino fieltro azul celeste. El rector nos dijo que a partir de ahora el 7 de julio para nosotros será algo más que el día del chupinazo de San Fermín. Tampoco podremos olvidar las palabras del decano o de Rut.

Sobra dar las gracias a todos los que nos hemos cruzado en el camino, ¿no? a los que nos han ayudado y alentado, a los que nos han aguantado (profes y padres), y, creo, sería muy injusto no acordarse aquí de nuestro(s)/a(s) profe(s)/a(s) de latín y/o griego del insti, sin los cuales Míriam, Ana, Fabio, Marisa, Carmen y Esther seguro que ahora mismo estarían en mundos muy distintos y se habrían perdido una gran experiencia.

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.


Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.

En el acto de graduación nos cantaron este poema de Machado. Es verdad que son años que no volverán (quizá tampoco hace falta, cada cosa a su momento), pero desde luego que hemos hecho camino y seguiremos haciéndolo. Ya se puede llamar bolonia, ya puede la administración recortar planes en universidades o institutos, ya pueden esgrimir la excusa de la no rentabilidad, que, aunque suene un poco a Braveheart, la ilusión y el deseo por conocer el latín y el griego, no sólo la lengua y la cultura, sino todo lo que arrastraron y lo vigentes que siguen hoy en día hasta en los ámbitos más impensables, su importancia actual, no nos lo podrán quitar. No os preocupéis. Parece que por estos lares llegarán más Clásicos.

Un día, José María Marcos (q.e.p.d.) nos preguntaba a unos alumnos por qué habíamos elegido Clásicas, le dijimos que había sido el placer, el sentimiento que produce la lectura de un texto en griego o en latín, tan indescriptible, tan increíble e impagable. No hay razones económicas o sociales, sino algo mejor, sentirte bien. Como entrar en un mundo maravilloso en el que cada recodo del camino supone encontrar un nuevo tesoro, y hay miles de caminos por y para explorar, a los que dedicar toda la vida, con la misma ilusión y satisfacción que el primer día. Al fin y al cabo, creo que eso es lo que nos une a todos los Clásicos, ¿no?


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