Posteado por: Οὐτίς | 12 Noviembre, 2009

Conferencia sobre beatos hispanos

La sección departamental de Ciencias y Técnicas Historiográficas del departamento de Prehistoria, Arqueología, Antropología Social y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Valladolid organiza una serie de conferencias de carácter divulgativo y científico con el título “Patrimonio arqueológico, oral y escrito: investigar, conservar y difundir”, la primera de ellas titulada

Los beatos: una colección singular de códices hispanos.

a cargo de

D. José Antonio Fernández Flórez

Catedrático de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Burgos.

Tendrá lugar el próximo 18 de noviembre (miércoles) a las 12:00 en el aula 108

Posteado por: Οὐτίς | 13 Octubre, 2009

Vino con sabor grecolatino

Primera entrevista a nuestro compañero Alejandro en el diario ABC tras recibir una beca de la Fundación Villalar por su trabajo sobre la viticultura en la tradición clásica y su relación con la viticultura actual.

Si sorprendente es la noticia, más lo son los comentarios: desde Tejas/Texas ofrecen 500 acres de terreno con clima similar al de La Mancha para hacer estudios “serios”(sic) de viticultura.

La noticia original la puedes ver <aquí>

Alejandro Martínez, un alumno de la UVa, estudia la conexión entre el cultivo del vino en la Antigüedad y en la actualidad gracias a una beca de investigación concedida por la Fundación Villalar

ISABEL JIMENO
VALLADOLID, Lunes, 12-10-2009


Alejandro Martínez

Alejandro Martínez

Cientos de personas recorren estos días palmo a palmo, cepa a cepa, las 75.000 hectáreas de viñedo que se cultivan en Castilla y León. Es época de vendimia y las más de quinientas bodegas trabajan a pleno rendimiento para recibir la materia prima con la que elaborar sus caldos en la cuarta región española con mayor superficie destinada a este cultivo que viene de antaño.



Hace siglos que las tierras que hoy ocupan la Comunidad ya fueron elegidas por sus moradores para producir sus propios vinos. Ha pasado mucho tiempo y aunque hay cosas que han cambiado, otras no lo han hecho tanto. Ponerlo de manifiesto es uno de los objetivos que persigue Alejandro Martínez con su proyecto «El cultivo de la vid en la Antigüedad y su pervivencia en Castilla y León», uno de los trabajos premiados por la Fundación Villalar con sus becas de Investigación, dotadas con 6.000 euros.


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Hace unas semanas que este estudiante vallisoletano licenciado en Filología Clásica y alumno del máster «Textos de la Antigüedad clásica y su pervivencia en la actualidad»recibió su premio. Por delante, todo un año para profundizar en una investigación en la que ya ha comenzado a avanzar -desde abril lleva trabajando en este proyecto junto al profesor Pedro Conde Parrado, su tutor en la beca de la Fundación Villalar- y que permite arrojar algunas conclusiones: «Hay cosas que, a pesar del avance tecnológico, no han cambiado, han llegado hasta nuestros días a pesar de los 2.000 años de diferencia».

Las «Geórgicas» de Virgilio, junto a otros autores clásicos que abundan en cuestiones de viticultura como Catón, Varrón, Columela o Palacio, son el punto de partida de la investigación que pretende «elaborar un dossier de textos técnicos latinos y ver de qué modo cultivaban la vid en la Antigüedad, sobre todo en cuanto al proceso viticultor, y ver cómo las diferentes técnicas que usaban llegan a nuestros días, que, a pasar del avance tecnológico, no han cambiado».

Apasionado de la viticultura y licenciado en Filología Clásica, Alejandro Martínez pretende aunar en esta investigación dos de sus pasiones y así «hacer más divulgativos los proyectos de investigación de cultura clásica, que a veces se cierran mucho al público al que van dirigidos». «Creo -subraya este vallisoletano de 25 años- que podría ser algo más divulgativo sin perder el rigor científico». Y es que «hay bastante literatura latina» sobre el mundo de la viticultura en la Antigüedad. «Más de la que podríamos pensar». De ahí que la iniciativa de Alejandro Martínez no se pare en este proyecto y sueña con poder seguir trabajando en este campo.

«Lo ideal sería encontrar una bodega, una denominación de origen o un consejo regulador que estuviera dispuesto a seguir publicando traducciones de textos latinos sobre viticultura. Obras relacionadas con la viticultura en la Antigüedad, que, al fin y al cabo, son la base de lo que tenemos hoy», apunta este joven.

Nombres latinos

De hecho, hay aspectos relacionados con la plantación de las vides, la distancia que debe existir entre cepas o los cortes de la poda que «mantienen los mismos elementos técnicos». «Sigue siendo un proceso muy tradicional», apunta Alejandro Martínez, quien también advierte de que esa pervivencia de la Antigüedad en el mundo la vitivinicultura actual se pone de manifiesto también en otros puntos como que algunas bodegas eligen nombres latinos para ellas o sus vinos. «El mundo grecolatino está muy presente», destaca este estudiante dispuesto que esta relación quede clara a través de su estudio.

Posteado por: Οὐτίς | 13 Octubre, 2009

«Investigar no es duro porque se hace con gusto y es gratificante»

Esta es la segunda entrevista aparecida en el diario ABC a nuestro compañero Alejandro, con el título que también da nombre al post. La noticia original <aquí>

Sin duda todo un ejemplo a seguir no sólo para sus compañeros de carrera de Valladolid y Salamanca (compañeros del máster) sino también para las nuevas generaciones de filólogos clásicos en España.

ALEJANDRO MARTÍNEZ – ALUMNO BECADO POR LA FUNDACIÓN VILLALAR
I. J.
VALLADOLID Lunes, 12-10-2009

Apasionado de la viticultura y licenciado en Filología Clásica, Alejandro Martínez mezcla sus dos pasiones en su proyecto de investigación «El cultivo de la vid en la Antigüedad y su pervivencia en Castilla y León», becado por la Fundación Villalar. En él que trabajará durante los próximos once meses. Ya tenía la idea, pero la ayuda económica es un impulso mayor para la investigación. «Sino, es casi inviable, es muy difícil», afirma este joven vallisoletano.

-¿Hay suficientes becas?

-Siempre es insuficiente. Tendría que haber muchas más y de mayor cuantía.

-¿Y se echan de menos más destinadas específicamente a Castilla y León?

-Es una comunidad donde hay muchos campos que podríamos investigar y sería fantástico que otras fundaciones también se prestaran a dar becas de investigación.

-¿Cómo conoció la beca de la Fundación Villalar?

-Por Internet.

-¿Qué le parece la iniciativa de becar estudios relacionados con Castilla y León?

-Fantástico. Es ideal, sobre todo, para gente que tiene sus proyectos y que por dificultades laborales o económicas no pueda llevarlos a cabo.

-¿Es muy duro el trabajo de investigación?

-No. No es duro porque siempre se hace con gusto, y lo que se hace con gusto no sólo no es duro, sino que además es gratificante.

Posteado por: Οὐτίς | 7 Octubre, 2009

LA CIENCIA EN ESPAÑA NO NECESITA TIJERAS…

Para los que nunca hay crisis, para los que se llenan la boca con melosas palabras pero tienen la mente vacía, para los que viven bien sin agobios de trabajo mientras otros viven apretados con el agua siempre al cuello, para los que manejan números de muchas cifras y con muchos ceros detrás, para los que únicamente interesamos para pagar impuestos y tres días antes de las elecciones, para todos esos y para los titiriteros que manejan los hilos de la pasta, va este post y muchísimos más.

Estamos en crisis, es obvio para todo el mundo: de dinero, de casas, de comida, de mentalidad… una nueva búsqueda del yo, vagando sin rumbo en la era del GPS, pero nihil novum sub sole… Hemos sido de los más castigados por el hambre de ladrillo de unos pocos, y a los que más nos costará salir del bache, gracias a esos que se han apropiado del nombre de políticos (del gr. πολιτικός, relativo al ciudadano con derechos), economistas (del gr. οἰκόνομος, el que administra una casa) y de democracia (del gr. δημοκρατία, sistema de gobierno en el que los ciudadanos ejercen el poder), a esos que bien les vendría una clase de iniciación al griego y al latín para que dejen de prostituir, violar, maltratar la lengua.

Esos mismos adobes que quieren levantar este país de ladrillos con investigación son los mismos que al día siguiente de echarse flores con datos sobre investigación completamente erróneos recortan el presupuesto dedicado a investigar. Y, como siempre, salimos perdiendo todos.

En nuestro caso, los de letras, que tenemos que soportar día sí día también el “¿y eso para qué sirve?”, seremos otras víctimas silenciosas más. Para investigar no hace falta llevar bata blanca, usar probetas o que entre tus dotaciones haya un todoterreno. Analizar el léxico rural, bucear por los legajos, extraer nuestro pasado de la tierra que lo guarda, enseñar español a extranjeros o crear una red para compartir experiencias y material docente para el latín y el griego también es investigación. Investigación que muchas veces no recibe más que un “buen trabajo”, una sonrisita y una palmada en la espalda, tras miles de horas empeñadas en “cosas que no sirven para nada”.

Si se decide recortar el gasto en investigación (o I+D+i) están pidiendo que unas cuantas generaciones de españoles emigremos… Los que tenemos títulos universitarios, porque ni podemos dedicarnos aquí a la docencia ni a investigar. Los que se quieren reincorporar al sistema educativo tras el crack del ladrillo, porque van a quedar como estaban.

Desde aquí nos unimos a una gran iniciativa, y espero que este post irreflexivo nos haga reflexionar sobre el impacto que va a tener en nuestro ya per se maltrecho mundo de las Clásicas.

Sea lo que sea, los filólogos clásicos estamos servidos de ejemplos de valor en tiempos de crisis, como los 300 espartanos contra el gigante persa, como Eneas en la tormenta antes de llegar a Cartago, como otros miles, mi grito de guerra siempre será el mismo: Clásicas εἰς αἰώνα

Posteado por: Οὐτίς | 10 Julio, 2009

Llegó el momento

graduacion2009

Cinco años que se han pasado volando para los seis que estamos ahí: Míriam, Ana, Fabio, Marisa, Carmen y Esther. Ya licenciados… bueno, vale, unos en junio y otros en septiembre, pero ¡quién nos iba a decir que tan pronto!

Serán unos años muy difíciles de olvidar:

• el primer día de clase, allá por octubre de 2004, los nervios de estar en un sitio con gente que no conocíamos, por la tarde, en el cuarto piso, sin ver al resto de compañeros de carrera (menos Alicia y Mariano, que se pasaban de vez en cuando) con Sergio, Laura y Ana, que nos dejaron a mitad de camino, los nervios en las clases de Tere (pero solo al principio), Jose Ignacio que nos dormía al entrar en clase (dar latín a las cuatro de la tarde en voz muy baja equivale a que tus alumnos no te presten atención), aquel cuento que nos contó Mariaje xD, las clases de lengua con Mariángeles, lo del goffre con Alberto –irrepetible, “los llamados pitagóricos, tras alimentarse de las matemáticas…” y alguna más con Henar, la primera cena de carrera (Fidel no consiguió que los de primero cantáramos)

• segundo fue todo lo contrario, bien prontito, a las ocho de la mañana a que Signes nos despertara y Jose Antonio nos… hiciera reflexionar, las clases de lingüística del decano y “el Chosqui”, con los córners de la sección clásica y la sección francesa (y las demás secciones, la inglesa, el germano infiltrado, la sección danesa y la polaca…), griego con Jorge y Menipo y latín con Estrella y la almohada, las primeras optativas, la excursión a Carranque y el Tracio, la champanada de segundo…

• en tercero nos mandaron al exilio, encima al aula fría. Imposible olvidar que Egeria no tenía cámara de fotos y por eso se repetía, y al pesado este de historia… fue el último año de Rafa con nosotros en latín, y de Tito Livio y Horacio, sudamos tinta con Maricruz y los griegos, flipamos en teoría de la literatura (realmente eso valía para algo), fuimos todos a clase con Patricia (su primer año), empezaron a salpicarnos las movidas del departamento y de las áreas, y, sin darnos cuenta, ya íbamos a empezar cuarto…

• volvimos a nuestro territorio, pero cada uno por su camino. Unos dijeron adiós para siempre a los griegos, otros se volverían a cruzar después con los romanos y otros siguieron por el medio. Muy pocas veces conseguimos que Maricruz se levantara de la silla, y , cuando lo hacía, escribía detrás de la tele y no lo veíamos xD, la guerra de pizarras sucias fue evidente, Monteil nos mandó leer las teorías manuscritas de una tal Avelina (¿o era al revés?), nos reímos con Aristófanes y desempatamos en julio, pero con Plauto no, aunque nos libramos del hueso más duro de cuarto, aprendimos lo que era una laringal y que las serpientes indoeuropeas vienen todas del mismo sitio aunque por sus razas no lo parezcan, las clases de historia (del profesor) y civilización (general) y seguimos optando por diferentes sendas, pero ya amenazados por la sombra del bicho más malvado del mundo universitario (bolonia…). Por supuesto, tampoco olvidaremos que hicimos más exámenes ese curso que en toda la carrera junta, y lo bien que nos lo pasamos en Mérida (viaje a petición de los alumnos de cuarto de latín, aunque la S.E.E.C.ta de Valladolid se llevara los laureles)

• y llegó quinto ¡¡aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!! ya estábamos en quinto. Fue duro, pero ya pasó (bueno, siempre habrá algo en septiembre) El monstruo bolonia seguía creciendo y creciendo, y empezó a j*dernos con un máster-cap que hay que pagar con la máster-card oro, porque la economía de estudiante no da. Empezó con jaleos y acabó con jaleos. Lingüísticas de lo más extrañas, polos opuestos en las literaturas, textos complejos y sin el mejor amigo del estudiante (el diccionario), pero con el ejemplo de un Catón vivo, apuntes, apuntes y montañas de apuntes. Pero esto no fue lo que nos hizo daño. Nos tocó llorar dos veces, no fue justo.

Y, al final, recordando todo esto, llegamos a la meta, aunque no hubo palma de olivo, sino fieltro azul celeste. El rector nos dijo que a partir de ahora el 7 de julio para nosotros será algo más que el día del chupinazo de San Fermín. Tampoco podremos olvidar las palabras del decano o de Rut.

Sobra dar las gracias a todos los que nos hemos cruzado en el camino, ¿no? a los que nos han ayudado y alentado, a los que nos han aguantado (profes y padres), y, creo, sería muy injusto no acordarse aquí de nuestro(s)/a(s) profe(s)/a(s) de latín y/o griego del insti, sin los cuales Míriam, Ana, Fabio, Marisa, Carmen y Esther seguro que ahora mismo estarían en mundos muy distintos y se habrían perdido una gran experiencia.

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.


Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.

En el acto de graduación nos cantaron este poema de Machado. Es verdad que son años que no volverán (quizá tampoco hace falta, cada cosa a su momento), pero desde luego que hemos hecho camino y seguiremos haciéndolo. Ya se puede llamar bolonia, ya puede la administración recortar planes en universidades o institutos, ya pueden esgrimir la excusa de la no rentabilidad, que, aunque suene un poco a Braveheart, la ilusión y el deseo por conocer el latín y el griego, no sólo la lengua y la cultura, sino todo lo que arrastraron y lo vigentes que siguen hoy en día hasta en los ámbitos más impensables, su importancia actual, no nos lo podrán quitar. No os preocupéis. Parece que por estos lares llegarán más Clásicos.

Un día, José María Marcos (q.e.p.d.) nos preguntaba a unos alumnos por qué habíamos elegido Clásicas, le dijimos que había sido el placer, el sentimiento que produce la lectura de un texto en griego o en latín, tan indescriptible, tan increíble e impagable. No hay razones económicas o sociales, sino algo mejor, sentirte bien. Como entrar en un mundo maravilloso en el que cada recodo del camino supone encontrar un nuevo tesoro, y hay miles de caminos por y para explorar, a los que dedicar toda la vida, con la misma ilusión y satisfacción que el primer día. Al fin y al cabo, creo que eso es lo que nos une a todos los Clásicos, ¿no?

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